Blog donde comentar asuntos que me interesan: juventud, educación, iglesia, religión, mundo salesiano y medios de comunicación social y dejar fotos sobre ellos. Además publicaré comentarios de otras webs y blogs que lo permitan sobre estos temas, para dar publicidad a los buenos escritos -como decía San Juan Bosco-. También pretendo que sea un medio para dar a conocer a Albacete y Castilla-La Mancha.
domingo, 29 de marzo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
miércoles, 18 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
miércoles, 11 de febrero de 2015
jueves, 5 de febrero de 2015
Un disfrute de más de mil páginas
He acabado de leer las más de
mil páginas del libro Los asesinos del Emperador, de Santiago
Posteguillo.
Al ver el número de págin
as se pudiera caer en la
tentación de la huida del libro, pensando lo largo que es, lo mucho que se va a
tardar, lo tedioso que puede hacerse. Quienes sean vencidos por esta tentación
y dejen escapar este libro, se perderán un buen libro, una buena historia, unos
buenos y largos momentos de disfrute.
Nos cuenta el libro la historia de Trajano hasta que llega
al trono de Emperador de Roma. Pudiera parecer por el título, por el inicio y
gran parte de la historia, que el personaje principal es el Emperador
Domiciano, pero enseguida el lector comprobará quién es el verdadero
protagonista, aunque tenga más brillo Domiciano.
El relato es amplio, extenso, pero lo requiere la vida
del personaje protagonista. Se narra el reinado de los emperadores que dominan
Roma y, por lo tanto, el mundo occidental conocido. Entramada con el gobierno de
los emperadores camina, la vida de Marco
Ulpio Trajano. El autor nos va contando las razones por las que este hispano
llegua a ser emperador de Roma.
Se destaca la negligencia de la mayor parte de los
emperadores que aparecen. Cuanto más negligentes y necios, más dominados por
miedos a traiciones, revoluciones, sediciones y más dados a asesinar a quienes
creían sus enemigos. Enemigos que, en su mayor parte, lo eran por destacar en
realizar sus responsabilidades bien, con acierto, razón por la que eran famosos
y conocidos en Roma, aunque estuviesen lejos de ella, y razón por la que esos
emperadores incapaces se veían amenazados por ellos.
Lo peor de estas situaciones es que conforme se alargaba
su estancia en el trono, crecía esta paranoia y necedad y aumentaban los miedos
y los asesinatos.
A este carácter pertenece el emperador Domiciano, que se
le presenta como alguien dominado por los miedos, la necedad, el egoísmo y el
hedonismo que le conducían a hacer mucho daño, conscientemente, sin llegar a
concienciarse de que la manera para lograr disminuir las traiciones, amenazas, sediciones,
es la actitud inteligente de ser un buen emperador, de cumplir honrada, justa y
honestamente con el papel de Emperador de Roma y del mundo.
En contraposición aparece la figura de Trajano, el hijo y
también lo podíamos decir del padre. Se presenta como un hombre cumplidor, trabajador,
responsable, al servicio del imperio, de Roma y no buscando egoístamente sus
intereses, inteligente, ubicado en su realidad y en su lugar, humilde, sencillo
y coherente.
Todo esto lo cuenta en un lenguaje sencillo,
introduciendo términos latinos y dacios, que explica en unos anexos finales e
introduciendo citas que verifican los acontecimientos que se narran.
El autor ha utilizado una profusa bibliografía para
conocer la época de la que habla, los personajes, la historia, las costumbres…
y así conseguir que nos adentremos en el mundo de Trajano.
Uno se pregunta cómo la humanidad ha podido dar
ejemplares como Domiciano y otros emperadores parecidos y se reconcilia con esa
humanidad conforme va conociendo a Trajano. Confirma que el mundo, aunque no lo
parezca, ha mejorado, hoy es mejor y lo es gracias a personas como Trajano,
nunca a seres como Domiciano. Los seres egoístas, indolentes, hedonistas,
malvados, necios, solo producen dolor, odio y venganza y, como hacen en Roma al
morir, intento de quitarlo de la memoria cuanto antes, eliminando cualquier
cosa que lo pueda recordar.
La historia le hace ver a uno como va avanzando a pasos
de tejemanejes, negocios, componendas, contubernios, conjuras… Pasos que,
conforme va creciendo uno, van haciéndose más patentes, pero aún así esos pasos
de la historia son a mejor, a pesar de que muchos de los tramos del camino
hacia el bien se anden por las sendas oscuras del mal.
La gran cuestión es cómo se puede llegar a permitir que
gobierne una persona como Domiciano. Se van viendo como unos y otros por miedo,
por querer medrar, por enriquecerse, por asegurarse un puesto, van permitiendo
los desmanes de este personaje egoísta e inmoral. Y se piensa en otros momentos
en que grupos de personas han permitido gobernantes infectos. Tanto en la época
de Domiciano como en momentos más recientes se aguanta mucho hasta que se
decide a hacer algo. No es que esté diciendo que valore como algo positivo la
decisión que toman respecto a Domiciano, no puedo estar de acuerdo con quitar
la vida a nadie, pero el momento (o el autor) no deja pie para que se pueda
hacer otra cosa.
Un ejercicio al que invita la lectura de este libro es a
compararse uno con los diferentes personajes: a quién se parece uno más, a
quién le gustaría parecerse, qué tendría que hacer para eso, qué hubiese hecho
yo en esa situación… pues se puede juzgar muy cómodamente desde el sillón en el
que esté leyendo, pero y si yo hubiese sido esa persona, habría hecho otra cosa
o…
Ahora sólo queda que esto no dificulte el camino para
leer este libro, sino que lo allane, para que más gente pueda disfrutar como yo
o más.
miércoles, 28 de enero de 2015
RODRIGO MUÑOZ AVIA Y CARE SANTOS, XXIII PREMIO EDEBÉ
28 / 01 / 2015 | Literatura infantil y juvenil
Luchar y revelarse por una causa a través de las palabras es la eficaz herramienta que utiliza Jorge, el joven protagonista de El signo prohibido. Ha desaparecido misteriosamente su mejor amiga, Aleksandra, y hasta que regrese o la encuentre ha decido omitir la letra «A». No será fácil el desafío, la protesta de esta novela intrigante, bien urdida, sobre la amistad, el amor y las ausencias, y con un protagonista muy poderoso: el lenguaje.
Mentira es la historia de Xenia, una joven que estudia Bachillerato y se enamora, no de un chico de su entorno sino de un fantasma, de una voz surgida de Internet con la que comparte su pasión por la lectura. Intentará un encuentro, pero la identidad del joven es falsa, no existe. ¡Es mentira!
Un paquete inesperado le desvelará la identidad, proviene de la cárcel de menores y contiene la historia de un asesino. Mentira es un relato impactante, que intriga, arrastra y finalmente noquea al lector, rompiendo esquemas y prejuicios.
Dos obras que enlazan directamente con la realidad, a veces muy dura, de los niños y los jóvenes, y son un homenaje a la literatura.
Dossier de prensa- Premios edebé XXIII CAST
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